En la chamarilería de la Plaza del Grano de Entredosríos encontré en un viejo baúl ocho cuadernos con cubiertas de varios colores y hojas rayadas, escritos con letras de un excelente pendolista. Estaban comidos por los ratones y la humedad; y
algunos, chamuscados.
El primer cuaderno es la narración de Hermógenes, cartero, hijo, nieto y biznieto de carteros, solterón, pero ansioso de amor, y con pretensiones de narrador y poeta.
Sigue por vericuetos donde se destaca la presencia del carpintero José y su amante Hermelinda, con sueños disparatados, pero con algunas raíces en la realidad.
Los restantes cuadernos son un poco cajón de sastre, pero mantienen los rasgos relevantes del primero: fina observación de la realidad, erotismo, ironía y humor, conciencia social…